miércoles, 24 de noviembre de 2010

José Narro Robles, una mente brillante del campo de la educación, que estimula la práctica del juego con el rigor de la ciencia. Otra gran jugada.

Juego ciencia

Por Carlos A. Ilardorectorunam

CIUDAD DE MÉXICO.- La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), símbolo emblemático de la educación Iberoamericana, acaba de cumplir el primer Centenario desde su fundación el 22 de septiembre de 1910. Acaso, por ser el ajedrez una actividad vinculada al intelecto de las personas, al estudio y el análisis, al trabajo de ensayo: prueba y error, el médico cirujano, Don José Narro Robles, de 61 años y rector de ese establecimiento, no trepidó en disponer entre los actos de la celebración, la inclusión de un Festival del milenario juego, con la participación de más de un millar de jóvenes entusiastas, maestros experimentados, artistas innovadores e historiadores galardonados. Una muestra del ajedrez y su arte de amalgamar el juego y la ciencia.

"En la UNAM se cultiva la inteligencia y el ajedrez es uno de los mecanismos para desarrollarla. En nuestra entidad, en la que se apoya la práctica del deporte es extraordinario recibir a maestros y aficionados de esta actividad; por eso, qué mejor que abrirle las puertas al más representativo de los deportes ciencia", dijo a La Nación, el Dr. Robles, asesor de la Organización Mundial de la Salud, con varios Doctorados Honoris y Causas, ex presidente de la Fundación Siglo XXI del Partido Revolucionario Institucional y autor de más de veinte capítulos de libros de orden académico, tras la ceremonia de inauguración del Campeonato Iberoamericano 2010.

  • ¿Por qué admira el ajedrez?
    Porque respeto a los ajedrecistas y no se trata de una afición personal, pero sí creo en la preparación de la materia, la práctica del deporte, la capacidad que genera su aprendizaje y su ejercicio sistemático. Más allá del desarrollo de actividades fundamentales como la memoria, el conocimiento y la inteligencia, el ajedrez establece posibilidades de contactos entre clases sociales; lo pueden practicar niños y adultos, y en niveles recreativos o competitivos. Eso es maravilloso.

José Narro Robles, uno de los personajes con mayor reconocimiento social de México, recoge a diario muestras de afectos de alumnos y ciudadanos comunes mientras transita por algún punto de los 6 mil Km2 del Campus universitario -declarado Patrimonio histórico por la UNESCO- que alberga a casi 200 mil alumnos entre sus 1000 edificios y bibliotecas que cuentan con más de 5 millones de libros. Con su voz tenue, sonrisa contagiosa y rostro rubicundo, sus palabras convencen con fe de predicador.

  • ¿Encuentra patrones comunes entre su vida personal y el ajedrez?
    Por supuesto, porque se requiere disciplina, trabajo, estudio y umbrales de concentración y tolerancia ante la frustración; como en la vida, en el ajedrez se gana y se pierde. El ajedrez recuerda muchos pasajes de las vidas personales e individuales, porque también sirve para aprender y para enseñar, sirve para un momento de esparcimiento y de profundo profesionalismo. Entre el ajedrez y la vida hay muchas semejanzas.

José Narro Robles, una mente brillante del campo de la educación que estimula la práctica del juego con el rigor de la ciencia. Otra gran jugada.

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